Naturaleza de Dios

 ¿Qué es la naturaleza de Dios?


2 Pedro 1:4 - "...para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina..."


Pedro nos enseña que Dios tiene naturaleza. La palabra naturaleza describe cómo se comporta, actúa o se manifiesta un sujeto o un objeto. Cada persona que forma al Ser eterno tiene la misma naturaleza divina.


La segunda persona del Ser eterno tiene naturaleza divina eternamente y, al momento en que por voluntad de Dios Padre se produce el embrión en el vientre de María, ese embrión que reviste a la persona divina es lo que le da una naturaleza humana.


Ese es el momento del milagro, cuando María queda cubierta por la sombra del poder del Altísimo.


Lucas 1:35 - "...el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra..."


Esto se refiere al milagro con el que se produce un embrión humano. No es literal lo de "sombra del Altísimo".


La segunda persona del Ser eterno tiene dos naturalezas:

Una que es eternamente divina por ser Dios, y una humana que, por ser adquirida, será perpetua según el propósito eterno de Dios.


La naturaleza divina siempre es eterna. La naturaleza humana tiene un principio. La segunda persona divina, por ser revestida de una naturaleza humana, se hace limitada como todos los seres humanos.


Hebreos 2:14, Filipenses 2:7


Esa limitación es manifestada en muchos pasajes en los evangelios, de tal forma que podemos leer que Jesús como hombre no lo sabe todo.


Marcos 13:32, Mateo 24:36


O podemos leer que se le describe como un hombre que tiene hambre o sed, que se cansa.


Mateo 4:2, Juan 4:6, Juan 19:28


Pero por ser una persona divina también los evangelios le describen realizando milagros que enseñaban que Jesús es Dios.


Juan 10:30, Colosenses 2:9


Debes saber distinguir los hechos que Jesús hace en su naturaleza divina y las señales que hace en su naturaleza humana, y que esas señales son hechas por el poder del Espíritu Santo, que simbólicamente fue interpretado por Juan el Bautista al momento en que el Espíritu descendió sobre Jesús como paloma.


Juan 1:32-34

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