De "Dios mío ¿por qué me has desamparado?" a "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu"

 



Esta pregunta es profunda porque debemos tomar en cuenta varios aspectos:


1. En ese cuerpo hay una Persona Divina.

No es una persona humana habitada por Dios. Es la Segunda Persona del Ser eterno con dos naturalezas. Lucas 1:35, Colosenses 2:9, Juan 10:30.


2. Desde el mismo instante de la fecundación del óvulo de María, ese óvulo revistió a una Persona Divina.

El milagro no fue que María quedara embarazada de un hombre que después sería Dios. El milagro fue que el poder del Altísimo produjo un embrión humano que dio naturaleza humana a una Persona que ya existía eternamente. Lucas 1:31, Lucas 1:35, Hebreos 2:14, Filipenses 2:7.


3. ¿Cuánto duró ese momento? No lo sabemos.

Pero el texto no dice "abandonado", dice "desamparado".

Mateo 27:46 y Marcos 15:34: "Elí, Elí, ¿lama sabactani?"


En griego es egkataleipo (ἐγκατέλιπες) y no aphiemi. Egkataleipo no es divorciarse o abandonar para siempre, es dejar a alguien en una circunstancia, en una situación. En hebreo del Salmo 22:1 es azavtani (עזבתני), la misma palabra del Salmo 27:10 "aunque mi padre y mi madre me dejaran".


Fue un desamparo temporal de la naturaleza humana llevando el pecado, no una ruptura de la Trinidad. Dios no puede ser abandonado por Dios.


4. La prueba está en la última palabra.

Si hubiera sido un abandono eterno, no podría decir después: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" Lucas 23:46.


La palabra aquí es paratithemai (παρατίθημι), que significa poner algo a un lado de alguien como un depósito de confianza. Es la cita del Salmo 31:5.


No le encomiendas tu espíritu a quien te abandonó. Se lo encomiendas a quien sabes que te está sosteniendo aun en el desamparo.


Conclusión: No fue abandonado, fue desamparado por un momento para que tú nunca fueras desamparado. Hebreos 4:15, Isaías 53:4-5.

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